jueves, 11 de febrero de 2010

Capítulo VIII- Suave.

FRANK

Suave, dulce, húmedo, pero sobre todo perfecto…
Aquella mañana me desperté tarde, estaba agotado de la noche anterior, pero sobre todo estaba confuso.
No había podido pegar ojo apenas, tenía demasiadas cosas en las que pensar y ninguna de ellas me reconfortaba.
Era una estupidez, un maldito juego, no había nada detrás del beso que habíamos compartido, Gerard era mi mejor amigo y punto. Una chorrada, solo eso.
Pero…aún así, había sido estúpido por mi parte comportarme así, me había faltado tiempo para engañar a Alicia en el momento en el que me había desecho de ella… ¡No! No era engañarla porque no había pasado nada…
Me incorporé sobre la cama y entorné los ojos, todavía tenía sueño pero no pensaba volver a intentarlo.

Al levantarme le di una patada a las zapatillas, más sucias aún que el día anterior. Bajé al salón como un muerto, más lejos de allí de lo que cabía imaginar.
Mi madre no estaba, no tenía ni idea de a donde había ido, pero tampoco me importaba; desde que había aprendido a prepararme la comida solo ella me ignoraba.
A veces me creía que era una ventaja, pero…luego me daba cuenta del error cuando añoraba que me hubiera contado cuentos, que me hubiera ayudado a estudiar o que ahora se preocupase de con quien iba o con quien dejaba de ir.
Encendí el televisor y alcancé la bola de palomitas, echaban un programa de videos musicales y con un golpe brusco y malhumorado lo apagué tirando el mando sobre la mesa.

Me recosté sobre el sofá y alcancé el teléfono, dudé un segundo y luego marqué el número de mi mejor amigo.
-¿Si?-la voz al otro lado del teléfono era un tanto enfermiza.
-Mike, soy Frank-suspiré- ¿Puedo hablar con Gerard?
-Claro-escuché como gritaba el nombre de su hermano e iba en busca de este.
No tardó ni un minuto en contestar.
-¿Frank?
-Hola Gerard-le saludé-Tenemos que hablar.
Se hizo el silencio al otro lado de la línea.
-Ayer en la fiesta-comencé-pasó algo, bueno…yo solamente quería decirte…
-Sí, el beso-afirmó, como si no le costase decirlo- te entiendo, para mí, no sé…Frank, para mí…
-No significó nada lo sé-le interrumpí-Y por eso es por lo que nadie tiene que saber nada ¿No?
Volvió a hacerse el silencio.
-No claro que no Frank, no se lo diré a nadie.
-¡Gracias Gerard!-exclamé aliviado-¡Muchas gracias!
-De nada…Adiós Frank.
-Adiós Gerard.
Colgué el teléfono, inesperadamente aliviado.
Sin apagar la televisión subí al piso de arriba bastante más animado y quitándome la ropa por el camino me metí en la ducha, dejando que el agua me relajase los músculos y me tranquilizara un poco.
Al salir me puse la toalla y me tumbé en la cama.
Al fin, el sueño llegó.

*

Al despertarme alguien me había tapado con una manta. Sonreí, al menos se ocupaba de que no me diera una hipotermia.
Miré el reloj de la mesilla comprobando que había dormido nada menos que veinticuatro horas completitas.
Al día siguiente no tendría problema en madrugar, desde luego.
Me sobresalté al notar la vibración del móvil en el bolsillo.
Alicia.

-¡Fraaaank!-su voz sonaba extremadamente aguda al otro lado del aparato-¿Se te había tragado la tierra o que?
-No no, estaba durmiendo-sonreí.
-Bien bien, bueno, me dices que te parece si quedamos esta tarde tu y yo-no me preguntaba, estaba confirmándolo. Esa tarde íbamos a quedar.
-Me parece perfecto-asentí- ¿A que hora te viene bien?
-Me paso por tu casa a las cuatro y media.
-Perfecto, te quiero Alicia.
-Yo más.

Me apresuré a cambiarme de ropa, vistiéndome con una camiseta negra de manga corta y unos pantalones vaqueros, estos no tan destrozados como los otros y unas zapatillas la mitad de sucias que las que había llevado la noche de la fiesta.
Apenas me había dado tiempo de arreglarme el pelo y cambiarme que el timbre de la puerta sonó con urgencia.
Bajé a abrir rápidamente, Alicia llevaba unos pantalones vaqueros ajustados a las piernas y unas zapatillas de color negro que contrastaban con la sudadera blanca dos tallas más grandes de la que le correspondía que llevaba puesta.
-Buenas-la saludé con una sonrisa.
Me miró con ojitos y me dio un suave beso en los labios, luego pasó al salón con paso decidido.

Cerré la puerta con cuidado y fui tras ella.
Estaba sentada con las piernas cruzadas.
-Dime Frank, no te vi en la fiesta del otro día.
-Si que me viste-repliqué.
-Oh no no no no, no te vi.
-Alicia cielo estabas borracha como no te puedes imaginar y estuve contigo.
Mi mentira sonó más realista al haber una parte de verdad.
-Si tú lo dices…-en el fondo sabía que ella quería tener la razón, pero para evitar sacar el tema me senté a su lado y la besé en los labios con ternura.
Me pasó los brazos por el cuello y me recosté sobre ella. El sabor de su boca en la mía me volvió loco y ansié tenerla más cerca.
Cruzó sus piernas alrededor de mi cintura y me mordió en el labio suavemente haciendo que se me escapase un pequeño gruñido desde el interior de mi garganta.

Fue entonces cuando ella introdujo la lengua en mi boca y me aparté bruscamente.
-¿Qué pasa?-preguntó alarmada.
-Nada…
Por un momento el sabor de la boca de Alicia no había sido el que yo esperaba, echaba de menos otro sabor y no era algo que me tranquilizase.
Para evitar que se preocupara volví a echarme sobre ella y seguí donde lo habíamos dejado, no sin seguir pensando en la sensación que acababa de tener.

Alicia me acarició el pecho con ternura y introdujo la mano debajo de mi camiseta, la sentí fría y me estremecí, eso pareció gustarle y siguió jugueteando conmigo un rato hasta que su mano se deslizó un poco más abajo.
Empezó a desabrocharme el pantalón y deslizó sus dedos hacia mi entrepierna.


-Alicia-la llamé pero ella pareció hacer caso omiso y siguió en lo que se proponía-Alicia.
-¡Joder Alicia!-le sujeté de las muñecas y me aparté de ella-Para por favor.
Esto último lo añadí para no sonar tan brusco y la miré entristecido.
-¿Pero que te pasa Frank?-me miró preocupada.
No contesté, no tenía ni idea.




sweetapocalyptic(L)
Y este capítulo se lo dedico a la señorita Cuquedudeldú que aparecerá tarde o temprano entre estas líneas.

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