jueves, 11 de febrero de 2010

Capítulo IX: Como dos mitades... Parte I

Gerard.

Is this the real life? Is this just fantasy?

El tono de llamada de mi móvil me despertó súbitamente. Remoloneé un momento antes de levantarme de la cama, apenas consciente y de mala gana, y agudicé el oído para tratar de averiguar donde se encontraba. No lo conseguí, así que comencé a rebuscar entre los millones de papeles con bocetos y alguna que otra canción que había compuesto que estaban esparcidos sobre mi escritorio, no sin tropezarme varias veces mientras caminaba hacia él. La escasa luz que entraba por mi pequeña ventana no era suficiente para iluminar completamente la habitación, y se mantenía en una semipenumbra en la que me era casi imposible ver con claridad dónde pisaba. "Como para encontrar algo", pensé, desesperanzado.
En ese momento Mikey irrumpió en mi habitación con mi teléfono, abierto, en la mano.
-¿Buscabas esto? - preguntó, con cierto aire cómico, al tiempo que me lo lanzaba. - Es Frank. - susurró estas dos palabras.
-¿Frank? - contesté.
Me pregunté el motivo de su llamada. Repentinamente, todos los recuerdos de la noche anterior me vinieron a la cabeza. La mayoría eran solo vagas imágenes discontinuas, pero uno de ellos prevalecía sobre los demás. Aquel beso que para mí, lo había significado todo.
- Hola, Gerard. Tenemos que hablar.
No supe si entender estas palabras como algo bueno o algo malo. Todo en mí quería interpretarlas como algo positivo, pero algo me decía que tal vez no fuera así. No supe si contestar o dejar que hablara. Él decidió por mí.
- Ayer en la fiesta pasó algo, bueno…yo solamente quería decirte… - parecía dudar. Yo quise decirle todo lo que había significado para mí. Además de el beso más especial que nadie me había dado jamás, por primera vez, había sentido que no estaba solo. De alguna forma Frank estaba conmigo. Y parecíamos encajar de una manera tan perfecta, como si fueramos dos mitades de un todo, hechos el uno para el otro.
Me asustó el sorprenderme a mi mismo pensando de esta manera. Él era mi mejor amigo, tenía novia, que para colmo era la mejor amiga de mi hermano, y...había algo que me hacía pensar que aquello no estaba bien. Cualquiera habría pensado que no estaba bien. Sentí una punzada de remordimiento, pero lo ignoré y quise explicarle a Frank todo lo que pensaba sobre ello.
- Sí, el beso. - Comencé. - Te entiendo, para mí, no sé…Frank, para mí… - estaba nervioso, y no me salían las palabras.
- No significó nada, lo sé - dijo, antes de que pudiera expresarme - Y por eso es por lo que nadie tiene que saber nada. ¿No?
Aquellas palabras me golpearon con tal fuerza que creí que me tirarían al suelo. De verdad para él no había sido nada. Durante unos segundos le odié y me negué a contestarle. Y me sentí estúpido por haber pensado que correspondería mis sentimientos. Después pensé en gritarle todo lo que sentía, en presentarme en su casa y volver a besarle, sin más, y finalmente y en contra de mi voluntad, opté por llorar.
- No, claro que no, Frank, no se lo diré a nadie. - Contesté con voz entrecortada, y tratando de disimular que aquello que acababa de decirme me había destrozado.
-¡Gracias, Gerard!¡Muchas gracias! - exclamó. El tono de alivio en su voz todavía me dolió más.
-De nada… Adiós Frank. - Me despedí, mientras trataba de limpiarme las lágrimas que rodaban por mis mejillas con una mano temblorosa.
- Adiós, Gerard. - lancé el móvil contra la pared, chocó con ella y cayó al suelo. Posiblemente se habría roto. No me importaba. Con una mezcla de rabia, impotencia, dolor y la más amarga confusión me dejé caer sobre la cama pesadamente. Hundí la cabeza en la almohada mientras daba puñetazos en el colchón con los puños apretados tan fuertemente que dolía.
- Estúpido insensible. - Murmuré. - Estúpido, estúpido, estúpido... Y lo peor... Lo peor es que aunque quiera, no te puedo odiar.

Yuutsu.

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