viernes, 12 de febrero de 2010

Capítulo X- Remordimientos.

FRANK


La mañana era fría, las nubes cubrían el cielo y eso le daba a la ciudad un aspecto aún más gris y triste que habitualmente, parecía que iba acorde con mi estado de ánimo.
La mochila a la espalda me pesaba mucho y me entraron ganas de tirarla a la carretera y que todo lo que había en ella y con eso mis propios pensamientos desapareciesen como si no hubiesen existido.
Mi vida era una mierda; el día anterior había podido llegar un paso más en la relación con mi novia, la mejor chica que podía haber imaginado nunca, guapa, lista, divertida…pero sobre todo mil veces mejor persona que yo, y no había sido capaz.
La había rechazado en el momento más íntimo que habíamos compartido en los años que llevábamos juntos, ¡La había rechazado! Pero lo peor de todo era la razón por la que lo había hecho, porque me sentía culpable, porque sentía que estaba traicionando a una persona y porque esa persona era…era sin duda mi mejor amigo.
Evoqué el rostro de Gerard una vez más, la cara tan redonda, los ojos verdes brillantes, llenos de sueños e ilusiones que yo ansiaba cumplir a su lado, su nariz pequeña y perfecta y la piel pálida, contrastando intensa y llamativamente con su pelo negro azabache siempre despeinado y descuidado.
-¡Joder! ¡Mierda, mierda mierda!-exclamé dándole una patada a una farola.
Me hice daño, eso por supuesto, pero descargué la rabia que sentía aunque ante los ojos de los demás debí parecer un loco perturbado, nada nuevo sin embargo.
Le eché una mirada cruel a un descuidado transeúnte que osó si quiera rozarme al pasar a mi lado y entonces me di cuenta de que mi mal humor aumentaba con el paso de los minutos.
Al entrar en el colegio caminé cabizbajo con la mirada fija en el suelo y solo oía lo que ocurría a mi alrededor como un murmullo ensordecido.
Abrí la taquilla para dejar los libros que no necesitaba y la cerré de un portazo para encontrarme de cara con Gerard.
Le miré y entonces algo se me revolvió en el estómago, sentí ganas de echar a correr y al mismo tiempo de lanzarme hacia el y no soltarle nunca.
-Buen…
No le dejé tiempo de hablar y pasé de largo en dirección a clase. Al instante me arrepentí.
Mi maldito orgullo y mi maldito carácter. Algún día cambiaría, pero tal vez ese día sería demasiado tarde.
Luego, solo dejé pasar el tiempo, un tiempo en el que mi cabeza estuvo completamente vacía de ideas, solo una palabra se repetía con intensidad.
GERARD. GERARD. GERARD. GERARD. GERARD. GERARD. GERARD. GERARD. GERARD. GERARD. GERARD. GERARD. GERARD. GERARD.

Más tarde apareció sin embargo otro pensamiento, más descabellado, más infantil y sobre todo más y más estúpido.
-Frank, te vienes de copas esta noche-había preguntado Bob.
NO LO DUDARÍA NI UN INSTANTE.



Sweetapocalyptic(L)

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