Frank
Cuando volvimos a la sala de estar, tanto Gerard como yo tratamos de hacer ver que no había sucedido nada, aunque algo en las miradas extrañadas de nuestros dos amigos, en la sonrisa imborrable que se había alojado en mi rostro y en las mejillas todavía sonrojadas de Gerard me hizo pensar que no lo habíamos logrado del todo. La tarde acabó sin mayor incidente y cuando yo tomé el rumbo contrario a Gerard y Bob para acompañar a Alicia, este último nos comunicó que celebraba otra fiesta en su casa ese fin de semana. Mientras me preguntaba si realmente a sus padres no les importaba que su casa se llenara de gente, alcohol y drogas una media de una vez a la semana, le dije que no me lo perdería por nada del mundo y eché a andar calle abajo de la mano de una persona a la que sentía haber traicionado.
Los remordimientos convivieron con la sensación de inmensa felicidad durante el resto de la semana, que transcurrió tan rápido como aquella última tarde en mi casa. No volví a quedarme a solas con Gerard ni en el fondo quise hacerlo; pensé que sería lo mejor hasta que definitivamente supiera que hacer. A mí me bastaba con tenerlo a mi lado aunque fuese en la postura de amigo, y tan solo mirar a Alicia, la persona a la que más había necesitado en los últimos meses y que comenzaba a alejar de mí lentamente, me quitaba las ganas de querer ir más allá. Pensándolo mejor, tal vez decir que no quería hacerlo no era correcto; más bién lo deseaba con todas mis fuerzas, pero tenía demasiado miedo de las consecuencias que podría traer.
El Viernes después de las clases me encontré en casa de Bob, rodeado de botellas de alcohol mientras le ayudaba a preparar todo para la noche. Los dos estábamos solos cuando pronunció las palabras que hicieron que se me cayera el mundo encima:
- ¿Vas a contarme qué tienes con Gerard, Frank? - escupió la pregunta de repente, cuando menos me lo esperaba.
- N-nada, ¿qué voy a tener...? - tartamudeé.
- No soy estúpido...Y a lo mejor a Alicia y a los demás se la cuelas, pero a mí no. No hay más que veros...
- ¿No hay más que vernos para qué? - le pregunté medio gritando, sin controlar mi tono de voz. ¿De verdad lo sabía todo?
- Mira, Frank, haced lo que queráis, pero no podeis seguir mintiéndonos a todos durante mucho tiempo. Sabes que no diré nada, pero si los demás se enteran por su cuenta...No creo que vaya a ser bueno.
- Joder, Bob...¿Puedes imaginarte lo dificil que es la situación para mí?
No contestó, y aprovechó que la gente comenzaba a llegar para escabullirse y evitarme. Yo tuve que resignarme a apartar el tema de mi mente por al menos unas horas y mezclarme entre la gente.
Un rato después reconoci la verde mirada de Gerard entre el gentío. Él también pareció verme, y vino a saludar.
- He traído a un amigo... - me comentó, mientras se revolvía el pelo hacia atrás, una de sus manías. - Frank, te presento a Ray.
- El famoso Frank - sonrió él. - ¡Hola!
Miré de arriba a abajo a aquella persona que no conocía. No podía decirse que presumiera de una gran belleza; tenía el pelo rizado, muy rizado, y parecía incluso más delgado de lo que era sano. Pero había algo en sus ojos que transmitía confianza y seguridad, y eso me gustó.
Los tres nos acomodamos en un sofá ligeramente alejados de la gente, cogimos algo de beber y charlamos un largo rato. Al final, Ray acabó cayéndome bien; también tocaba la guitarra, y por los comentarios de Gerard, con bastante habilidad, compartíamos los mismos gustos musicales...En definitiva, teníamos bastantes cosas en común.
Transcurrida una hora más o menos una chica que tampoco conocía se acercó a donde nosotros estábamos. Ray parecía conocerla y la saludó.
- Ella... es mi novia. - nos informó.
Yuutsu
martes, 16 de marzo de 2010
Capítulo XVII - Ella es...mi novia.
Publicado por Seizethedayordie en 10:17
Etiquetas: Bob Bryar., Frank Iero, FRERARD, Gerard Way, Ray Toro
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