Eva
Las 7:15 sonaron en el despertador y el día se desperezaba tan frío como el anterior. Con esfuerzo conseguí despegar la cabeza de la almohada y despejarme un poco. Aunque recordar lo que debía hacer me animó a salir de entre las sábanas y bajar a desayunar con todo el ánimo posible. Realmente no tenía hambre, así que me limité a mordisquear dos tostadas cubiertas de mermelada. Me vestí lentamente, como cada día; con la misma lentitud que me peiné y planché el pelo. De encima de mi escritorio rescaté un papel pequeño, doblado varias veces, en el que había escrita una dirección con letra redondeada e irregular.
Me eché la mochila a la espalda; solo por disimular, obviamente, ya que no tenía ninguna intención de ir a clase. Comencé a caminar calle arriba, nada segura de lo que iba a hacer, pero completamente convencida de que debía hacerlo.
Reconocí el lugar al instante, por los cientos de veces que había cruzado por allí para ir a la cafetería de la acera de enfrente; mi eterno punto de encuentro con Gerard.
El instituto era más grande que el mío, pero sus paredes blancas lo hacían parecer más frío y menos acogedor. Los alumnos charlaban alegremente, esperando el comienzo de las clases. Me acerqué a un pequeño grupito en el que divisé un par de caras conocidas, y comencé mi misión.
-¡Amy! - saludé enérgicamente.
Ella me miró con sorpresa.
- ¿Qué haces aquí? Tenía entendido que tu vas al instituto que hay a unos...tres cuartos de hora de aquí - rió. - ¿Ahora también te saltas clases?
- Por una buena causa... - me excusé.
- Seguro.
- Oye, Amy...Sabes quien es un tal...¿Frank? Amigo de Gerard y demás gente. Necesito verle.
- ¿Frank? ¿Conoces a Frank?
- Una larga historia. - dije cortantemente, antes de que le diera tiempo a preguntar nada más.
- Está allí. - contestó, mientras señalaba con la cabeza un banco, ligeramente apartado de donde estaba el resto de gente, en el que se sentaba un chico no demasiado alto, encogido sobre sí mismo y con la cabeza entre las manos. Ataviado con una camisa de un pulcro color blanco, el escorpión tatuado en la parte anterior de su nuca resaltaba todavía más.
- Vale...Muchas gracias. Ya hablaremos y te explico, ¿vale?
Sin darle tiempo a contestar me dí la vuelta y anduve hacia donde estaba Frank. Mi paso era decidido, pero realmente, temblaba.
- ¿Frank? - musité.
Se dió la vuelta para mirarme, y lo primero en lo que me fijé fueron en aquellos dos ojos, enormes y brillantes. Tenía que reconocer que era bastante atractivo.
- Y tú eres... - preguntó.
- Eva. - me sorprendió su expresión al escuchar mi nombre, como si me reconociera.
- Oh, lo sabía. Tenías que ser la famosa Eva. - ¿famosa? - ¿Vienes a decirme que tú también te has liado con Gerard?
No supe que contestar. Me quedé inmóvil. Él respiró hondo y volvió a hablar.
- Perdona. No tenía que haber dicho eso. - me fijé en las profundas ojeras que anidaban bajo sus ojos, como si no hubiera dormido en toda la noche, y en su expresión de preocupación. - ¿Qué sucede?
- Yo... - vacilé. No encontraba las palabras. - Creo que tendrías que hablar lo que ha pasado. Con Gerard...
- ¿Para qué? Está claro que no vemos las cosas de la misma forma. Si es todo lo que tenías que decirme, puedes irte. - ¿Por qué se comportaba así conmigo?
Algo se encendió dentro de mí.
- No sé por qué Gerard se preocupa por tí. La verdad es que no te lo mereces. Te has enfadado por lo que hizo, ¿y no te paras a pensar lo que tú le haces a él cada día? Y para acabar de arreglarlo le pegas un puñetazo, después de haberle jurado que harías que no volvieran a meterse con él. ¿Sabes? Me das asco. Espero que se olvide pronto de tí. No sé ni por qué le importas. - Escupí las palabras con toda la rabia que pude, y después, me alejé de él todo lo rápido que pude, enfadada como no lo había estado en mucho tiempo.
- Espera. - gritó Frank, lo que hizo que me detuviera en seco. Él se acercó corriendo hacia mí. - Tienes...tienes razón. Joder, soy imbécil, tienes razón...Tengo que disculparme...
- ¿Por qué tienes que disculparte? - preguntó una voz extrañamente familiar a nuestra espalda.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Capítulo XIII: ¡Lo sabía! Parte II
Publicado por Seizethedayordie en 12:44
Etiquetas: Eva Cuquedúdeldú (L), Frank Iero, Gerard Way, Igua (L)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario