sábado, 10 de abril de 2010

20 ?

GERARD

Había estado cientos de veces antes en casa de Frank, conocía a su madre de sobra, era capaz de ir con los ojos vendados a cualquier lugar sin equivocarme y sin embargo, aquella vez me pareció diferente, porque no me estaba presentando en casa de Frank como “su amigo”, no, ahora era…era Gerard.
Su madre no estaba, un punto a mi favor; siempre me había sentido incómodo con su presencia, era una mujer un tanto extraña, pero sobre todo me sentía triste al verla, al darme cuenta de lo mal que lo tenía que haber pasado Frank durante toda su vida. Y más melancolía no era lo que yo necesitaba en esos momentos. Así pues sin presencia alguna en la casa, cerró mi amigo la puerta y se hizo de nuevo el silencio.

Después de la frase que me había soltado en medio de la calle, ERES MI AMOR QUIMICO, no podía dejar de pensar en ella. En darle vueltas a la cabeza y en tratar de entender lo que había detrás de aquellas palabras en apariencia un tanto vacías de significado.

-¿Qué te apetecería cenar G.?-la voz acompasada de Frank me hizo salir de mis propios pensamientos.
-Ehhh…pues, lo que a ti te apetezca, lo que tengas por ahí…
-Entonces… ¿Quieres manteca de cacahuete o por el contrario quieres deleitarte con estas patatas de bolsa?

Se me escapó una pequeña risa; Frank sabía cocinar perfectamente, desde pequeño había tenido que hacerlo, y a diferencia de mi, llegaba a casa y no buscaba en la alacena algún tipo de alimento-no-cocinable. Se preparaba un buen plato de macarrones con alguna salsa que solo encuentras en un restaurante italiano y de la que el podía presumir de saber hacer.

-Me parece que me conformo con eso-y de un saltó que me salió de dentro caminé hacia el salón, en el que había dado por supuesto pasaríamos el resto de nuestra…”velada”.
Sin preguntar si quiera, encendí la tele.
-¡FRAAANK!-grité-¿QUE PELÍCULA TE APETECE VER?
Frank llegó corriendo con una bolsa de patatas que tiró directamente al sofá y se arrodilló a mi lado desordenando todas las cintas de video que se pusieron en su camino, hasta que con un brillo de reconocimiento en la mirada encontró lo que buscaba.
-¡La isla de los muertos!-exclamó enseñándome una portada de un color verdoso extraño- Plagas, ancianas, dioses, vampiros y demonios… ¿No es perfecta? Con un poco de suerte saldrán vísceras y todo.
Tenía tal expresión de anhelo que fui incapaz de decirle que no podía haber elegido una película peor, era como decirle a un niño que Santa Claus no existía y ver su cara convertirse en una mueca desilusionada, con Frank igual.
-Me parece bien-sonó falso, pero mi amigo era demasiado cabezón como para fijarse y con una sonrisa arrebatadora metió la cinta en el aparato de video y se tiró sobre el sofá.

Lo miré un instante y luego me senté a su lado.

Abracé un cojín de un color rosa terrorífico y me puse a prestar atención a la pantalla de la cual salían unas imágenes…
Cuando llevábamos cinco minutos de película se me escapó un resoplido, que Frank interpretó como “Gerard, perdona, ¿Quieres patatas?”
Le sonreí un tanto falsamente pero accedí.
Deseaba con toda mi alma que hubiera algún momento en la película que me diera pie a iniciar algo con Frank, pero a menos que fuera comerle la cabeza o destriparle, me pareció que esa noche no conseguiría nada más.

-Gerard-la voz de Frank volvió a asustarme-Oye...
Le miré a los ojos y sentí el deseo de acariciarle y decirle lo mucho que le quería.
-¿Qué pasa Frank?-en cada una de las palabras dejé ver mi emoción contenida.
Se hizo un pequeño silencio.
-Te has acabado la bolsa de patatas-concluyó acabando en una graciosa carcajada.


SweetApocalyptic(L)

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