Gerard.
Negro. Oscuridad. Y en medio de ella una figura blanca que me llama. Me acerco. Unos ojos verdes relucientes me sonríen…
Lo primero que observé al abrir los ojos fue mi reflejo en los de Frank.
Su cara estaba casi encima de la mía, como si se hubiese pegado horas esperando a que me despertase. Me sonrió con esa mueca tan suya y luego se sentó encima de la cama con admirable soltura.
Me incorporé sobre la cama, pensando en el careto que debía de tener en esos momentos, no recordaba bien lo que había pasado, pero un dolor punzante en la pierna me hizo acordarme de todo al instante.
La pelea, los golpes y como Frank había acudido en mi ayuda sin que se lo pidiera.
-Gracias Frank-sonreí con calidez.
-De nada tío, aunque como ves no pude llegar a tiempo para evitar que te partieran una pierna-se río-Ah, tus padres piensan que es por una caída en deporte…así que ya les contarás como te has hecho las moraduras.
Menudo marrón, al menos tenía la excusa de la caída.
Miré la habitación, ensimismado, pensando sin realmente saber en qué, hasta que Frank se tumbó sin ningún reparo con fuerza y sacó un cigarrillo del bolsillo del pantalón hecho jirones que llevaba puesto.
-¡Eh!-exclamé-No quiero que fumes aquí.
Frank me miró y con resignación lo recogió de nuevo.
-¿Sabes la de tiempo que vas a tener que estar en esta habitación solo?-preguntó como quien no quiere la cosa.
En ocasiones Frank me resultaba demasiado simple, demasiado directo, pero llevaba suficientes años siendo su amigo como para saber que realmente su mente era bastante más compleja que la mía. Tan solo expresaba una mínima parte de lo que en esos momentos estaría pasando por su cabeza.
-Espero volver pronto al instituto…-vacilé, aunque realmente ambos sabíamos que si pudiera no volvería jamás.
-Dime-me interrumpió levantándose y caminando por la oscura habitación con las manos en la espalda-¿Tienes algún dibujo nuevo que merezca la pena?
Reaccioné demasiado tarde como para evitar que cogiese un papel que había encima de mi escritorio. ¡Con la de mierda que había y justo tenía que pararse a mirar ese!
Hice ademán de levantarme pero la pierna respondió con un pinchazo.
-Si te mueves te joderás más eso-gruñó mientras ponía el dibujo debajo de la luz.
-No, Frank tío no lo mires por favor…-supliqué. Pero una sonrisa siniestra se había dibujado ya en sus labios.
Lo primero que se me ocurrió fue esconderme debajo de las mantas, nunca me había gustado que viesen mis dibujos, me daba vergüenza que pudieran analizar cada detalle que se pasaba por mi cabeza y quedaba plasmado en el papel.
-Gerard tío esto es impresionante-susurró y se acercó a mi de nuevo para sentarse en la cama.
Miré el dibujo por encima de su hombro, en el estaba un chico, con el pelo negro tapándole la cara, la piel pálida como la de un cadáver en contraste con la lengua roja intensa que se veía, no sin razón el chico cantaba. Cantaba una melodía especial, una melodía que aún no se había compuesto. Pero que Gerard soñaba llegaría algún día, y para entonces sería él el que cantase para poder demostrar todo lo que le pasaba por dentro, con algo más que dibujos.
-Va Frank déjalo-se lo quité de las manos y lo tiré debajo de la cama.
-Luego no lo encontrarás-auguró.
-Pues entonces te pediré a ti que lo busques-sonreí. La tarde se me hizo muy corta.
Sweetapocalyptic(L)
viernes, 29 de enero de 2010
Capítulo II - Verde.
Publicado por Seizethedayordie en 6:07
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